El miedo es un sistema de alarma que tenemos todos los seres humanos desde que somos pequeños. Nos ayuda desde niños a evitar situaciones potencialmente peligrosas. Se trata de una emoción que experimentamos a lo largo de nuestra vida, aunque las situaciones temidas van evolucionando con los años. El desarrollo biológico, psicológico y social propio de las diferentes etapas evolutivas (infancia, adolescencia, edad adulta y vejez) explica la desaparición de unos miedos y la aparición de otros. Los miedos son muy frecuentes durante la infancia, prueba de ello es que todos los niños tienen o han tenido algún temor importante durante esta etapa. Pero, ¿Qué es el miedo?

 

Características principales del miedo:

  • Forma parte del desarrollo normal del niño. Es adaptativo, ya que nos permiten aprender ante qué estímulos debemos mostrarnos más seguros y frente a qué otros debemos actuar con precaución. Por ejemplo; sentir miedo al ver una serpiente resulta adaptativo porque los niños aprenden que no deben acercarse a los animales peligrosos.
  • Temporales y pasajeros. Relacionados con determinadas etapas evolutivas. Por ejemplo; durante la etapa del preescolar es normal que el niño tenga miedo a los monstruos o fantasmas pero este miedo al crecer desaparece.
  • No suelen interferir en la vida diaria del pequeño. Esto quiere decir que a pesar de que los niños puedan tener algunos miedos pueden seguir realizando todas las rutinas de su vida cotidiana.

 

Sin embargo, el miedo puede llegar a convertirse en un trastorno fóbico, generando malestar y afectando negativamente el área personal, familiar, escolar y/o social del niño. ¿Cómo podemos diferencias entre un miedo o una fobia?

 

Una fobia es un miedo extremadamente intenso frente a una situación o algo determinado. Es un tipo de temor que no desaparece evolutivamente. Un niño que sufre una fobia sentirá miedo de algo cada vez que lo vea o lo experimente. Por esto, los niños que padecen alguna fobia suelen evitar situaciones o aquello que les da temor.

 

Características principales de las fobias:

  • El miedo y la evitación están asociados a estímulos más o menos específicos. Por ejemplo, un niño tiene miedo a los perros y evita todas las situaciones en las que pueda haber perros, como ir a jugar al parque.
  • Las reacciones de ansiedad y evitación no están justificadas por el peligro real de la circunstancia amenazante. Siguiendo con el ejemplo anterior, ningún perro nunca había hecho nada al niño.

 

Aunque existen varios tipos de fobias, la más común es la Fobia Social (FS). Se trata de un tipo de fobia que provoca que alguien tenga miedo a sentirse incomodo cuando esta con otras personas. Por ejemplo; un niño con fobia social tendría miedo de preguntarle a su maestra por una actividad de los deberes que no ha entendido.

 

En ocasiones, nos podemos confundir y pensar erróneamente que un niño que padece una fobia social sólo es tímido, pero no es lo mismo. Un niño con fobia social quizá quiera salir y tener amigos, pero a la vez, no puede controlar su temor de estar con otras personas.

 

¿Cómo puedo saber si mi hijo a desarrollado un miedo o Fobia Social (FS)?

Una de las características principales de las personas con FS, es el miedo y la evitación de muchas situaciones sociales. Tanto el miedo como la evitación pueden manifestarse de diferentes formas, pero en todos los casos limitan las posibilidades de desarrollo personal y afectan la calidad de vida a través de diferentes grados de interferencia interpersonal, emocional y cognitiva en el funcionamiento cotidiano. Para las personas que tienen un trastorno de FS el proceso, aparentemente simple, de interactuar con otras personas o mantener algún tipo de relación provoca un gran terror y, a menudo, se evita. Por ejemplo, un adolescente no sale a cenar con los amigos por miedo a no saber qué decir, qué hacer, que le miren o que se puedan reír de él. Se trata de personas con una marcada tendencia hacia los pensamientos negativos, baja autoestima, y a tirarse la culpa a ellas mismas de las todas las dificultades. Además, en el ambiente o situación temidos, suelen dar muestras de temblor, sudor, enrojecimiento y elevación de la tasa cardiaca. Aspectos que todavía les generan mayor malestar por miedo a que la gente se dé cuenta, por ejemplo, de que se ha puesto rojo, les sudan las manos o le tiembla la voz.

 

Referencia: C. Botella y M. Gallardo (1999). La fobia social. Colección cursos postgrado en psicopatología y salud. Ed. Klinik.

 

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